La importancia de establecer pautas y límites en la crianza de nuestro hijos

Introducción


Los niños construyen su subjetividad a partir de los primeros vínculos y es por ello que la adquisición de límites, debe remitirse y pensarse como un proceso de construcción vincular. Los límites nos marcan a todos, por el sólo hecho de estar inmersos en la cultura y se nos transmiten de manera implícita y explícita.


Son una referencia, un marco de contención, una guía, que le indican al niño/a qué se puede o se debe hacer y qué no, son reglas que ordenan sus comportamientos y le permiten una mejor percepción de la realidad, al reconocer lo incorrecto de lo correcto. Los límites además le brindan al niño/a la oportunidad de pensar, de tomar la iniciativa y buscar soluciones. Asimismo, favorecen el desarrollo de la identidad y fomentan la autonomía.


Cuando un niño aprende a hablar, también está aprendiendo a respetar límites, ya que la adquisición del lenguaje implica la aceptación de códigos y reglas.


Establecer límites no significa emplear castigos, ser severos o autoritarios, por el contrario, implica entender cómo se desarrolla el vínculo temprano y qué necesita un niño pequeño para crecer saludablemente. Es, en primer lugar, una responsabilidad de todo padre y de toda madre, implica tomar una posición frente a la actitud del niño, renunciar a esa persona ideal y a los propios deseos de ser siempre buenos, es superar el temor a perder el cariño del hijo/a y tolerar que el niño manifieste su desagrado.


Los límites si son adecuados, tienen que ver con la autoridad (no con el autoritarismo), si se actúa con serenidad pero con firmeza para que el NO sea no y el SÍ sea sí, sin que medie el “quizás”, se le estará brindando al niño/a la protección adecuada. Si los hijos se consideran más fuertes que los padres será imposible que se sientan protegidos por ellos. Será necesario por otra parte, establecer una cantidad adecuada de límites, dado que la experiencia demuestra que quienes tienen mayores dificultades para enseñarles a sus hijos, son aquellos que limitan demasiadas conductas intentando formar un niño perfecto.

A continuación encontrarás pautas que te ayudarán a orientar y formar el desarrollo de tu hijo:


1. Antes de establecer una penitencia, será fundamental evaluar si el niño está en condiciones reales de llevarla a cabo o de respetarla para no tener expectativas equivocadas y exigirle lo que no puede; pero al mismo tiempo habrá que evaluar si los adultos del hogar se encuentran en condiciones de sostener la decisión y llevarla a la práctica.


Es importante que de acuerdo a la edad del niño los padres puedan tomarse el tiempo para explicarle en forma breve pero clara el porqué de la sanción. De ese modo podrá ir comprendiendo el motivo e incorporando las reglas. Los argumentos deben ser simples y breves, un sermón extenso sólo aburrirá al niño.


2. Evitar conductas pasivas. Quien “deja pasar”, no educa. Son aquellos padres que no hacen nada cuando la norma se cumple o se incumple por creer que si se es fuerte con el niño, puede afectarlo psicológica o emocionalmente. Parten de la idea fundamental de que el niño sabe cómo comportarse porque ya se le ha dicho, y entonces, él decide cómo hacerlo. Consecuencias: los niños pueden sentir que no son suficientemente queridos, lo que puede manifestarse luego en indiferencia emocional.


3. Evitar la sobreprotección: no se trata de exceso de afecto, sino de confundir el afecto con hacer las cosas por los hijos impidiéndoles de esta manera, enfrentar los problemas o las responsabilidades. También aparece tal actitud cuando se manifiesta afecto en forma incongruente con la situación (ej. Cuando el niño se comporta groseramente o no ha cumplido con sus responsabilidades). Consecuencia: los niños/as se vuelven temerosos de que algo malo suceda y pueden entender el mensaje como que, ellos no son capaces y que necesitan depender de alguien para hacer las cosas bien.


4. En familia el niño debe aprender hábitos sanos de convivencia con los demás, y la autodisciplina necesaria para lograr lo que se propongan.

5. Ser claros: tanto al establecer límites como al consensuar normas, porque si no somos muy específicos, queda como un vacío en el que el niño tendrá libertad de elección. Además, como ya sabemos, cuanto más claras, estables y concisas sean las instrucciones, mejor recepción tendrán en los niños.


6. Estables y consensuados: los padres deben seguir la misma dirección y estar de acuerdo en las normas y límites impuestos; no puede ser que el padre opine una cosa y la madre otra, porque entonces el niño no acatará una norma, sino que se inclinará por la que más le convenga.


7. Explica el porqué. Cuando un niño entiende el motivo de una regla como una forma de prevenir situaciones peligrosas para sí mismo y para otros, se sentirá más animado a obedecerla. De este modo, lo mejor cuando se aplica un límite, es explicar al niño porqué tiene que obedecer. Entendiendo la razón, los niños pueden desarrollar valores internos de conducta o comportamiento y crear su propia conciencia. Antes de dar una larga explicación que puede distraer a los niños, manifiesta la razón en pocas palabras. Por ejemplo: "No muerdas a las personas. Eso les hará daño"; "Si tiras los juguetes de otros niños, ellos se sentirán tristes porque les gustaría jugar aún con ellos".


¡Papitos ha llegado el momento de ir a la práctica…muchos éxitos!


Documento elaborado por: Emma Estupiñan Henao – Sandra M. Valenzuela  Díaz (Psicólogas C.E.S. – S.A.E.)

Basado en: Articulo: Cómo aplicar límites a los niños de Charles E. Schaefer, Ph.D., profesor de Psicología y director del Centro de Servicios Psicológicos en la Universidad de Fairleigh Dickinson. Link: http://www.fundacioncadah.org/web/articulo/como-aplicar-limites-a-los-ninos.html

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