VIERNES 11 DE OCTUBRE

Mañana fría en Cornwall. Día de la fecha 17 de las eliminatorias Brasil 2014. Inicio del fin de semana de acción de gracias. Día de museo y piscina.

 

Los chicos empiezan su jornada en el colegio. La primera actividad consiste en el juego de definiciones. El grupo de chicos es distribuido en subgrupos para jugar. Ahora es tiempo de la subasta. Hoy se hace temprano porque saldremos hacia el museo y luego a la piscina. Los chicos la disfrutan pues hay variedad de objetos a subastar. Tiempo del snack.

 

Después del receso los chicos se alistan para salir hacia al museo. Toma 20 minutos llegar al lugar en donde queda el museo. El museo de Cornwall es una casa antigua removida de una de los sectores aledaños a la ciudad (ahora villas alrededor de Cornwall) que representa la formación de la ciudad y el asentamiento de la vida británica en Canadá. El recorrido toma poco tiempo pero se pueden conocer muchos datos interesantes. Uno de ellos consiste en la conservación del cuerpo humano a través del whisky. Uno de los habitantes de la casa- museo que visitamos, viajó hacia Vancouver y dejó a su esposa, ya muerta, en un barril con whisky; luego de 10 años regresó y su cuerpo estaba intacto y nada en él se había deteriorado.

 

Son muy curiosos los utensilios de cocina que se encuentran y la forma como son utilizados. Los trajes, los espacios y las distintas salas hacen del recorrido un momento de conexión histórica que evoca películas de antaño. Terminamos nuestra visita y caminamos hacia Cornwall Square, centro comercial más cercano, y tomamos nuestro almuerzo allí. Luego nos dirigimos hacia la piscina. Allí permanecimos por un espacio de 2 horas. Terminamos la actividad física y fuimos a la casa de Brenda. La tarde apenas empezaba.

 

Al llegar a la casa de Brenda, yo tenía una sorpresa para los chicos. Una semana antes había pedido a los padres hacer una carta, crearla, ponerle dibujos, que fuese de su puño y letra y que me la enviasen. Las familias enviaron las cartas, a excepción de una que no se encontraba cerca a un acceso a internet. Tomé tiempo para imprimirlas. Esta era la sorpresa: recibir cartas hechas por las manos de sus padres. Nunca imaginé ver tantas lágrimas. Los chicos, incluso antes de abrir las cartas, ya estaban llorando. El patio de la casa de Brenda, coordinadora de familias, fue el espacio para que los chicos buscasen privacidad y leyesen sus cartas. Luego de abrazos entre ellos, sollozos, lágrimas, silencios, los chicos se calmaron y compartieron la experiencia de leer los textos de sus padres. Fue un momento muy emotivo. Fue muy conmovedor ver a algunos llorar como pequeños, otros disimularon con gafas oscuras.

 

Luego de esto fuimos a Wendy´s a traer algo de comer mientras veíamos el partido. Pues, permítanme contarles como que cuando me puse a preparar todo para ver el juego, éste ya había empezado y fue casi imposible ubicar un canal para verlo en vivo; cuando ya queríamos desistir pudimos verlo; estaba atrasado 3 minutos y con la ayuda de uno de los padres y mi Ipod pudimos escucharlo bien y enterarnos de todo el segundo tiempo. Después del partido, los chicos jugaron, bailaron, saltaron, en fin se divirtieron hasta el cansancio. Así terminó un viernes diferente y especial para ellos.

 

Llega el fin de semana de acción de gracias. Algunos chicos se quedarán en la ciudad, otros saldrán. Pero todos participarán de esta fiesta norteamericana un mes antes de que los vecinos estadounidenses la celebren. La celebración americana es en noviembre.

 

FIN DE SEMANA

 

Fin de semana largo. Cena de acción de gracias. Familiares de las familias anfitrionas en nuestras casas. Descanso. Lunes festivo. En eso consistió nuestro fin de semana.

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