Sólo lo bien hecho educa

"Si la educación es preparación para la vida, en muchos sentidos es preparación para una vida de trabajo.  Todos los educadores deberían preparar a los jóvenes para una vida marcada por el buen trabajo"  (Howard Gardner)

 

En el CES educamos para la edad madura. Educamos a los niños y a los adolescentes para que lleguen a ser personas con madurez de juicio,  madurez de la afectividad y madurez en la acción.

 

Madurez de juicio para tener plena conciencia de las propias capacidades y limitaciones;  de los deberes y de la misión en el mundo,  y de los medios para llevarla a término. Madurez en la afectividad para ser responsables,  leales,  recios,  con virtudes que les faciliten el ejercicio de la libertad; afrontando las concecuencias que se deriven de sus propias decisiones.  Madurez en la acción:  con una conducta clara,  coherente y consistente,  que los demás puedan comprender.

 

Todo esto no se adquiere de un modo espontáneo;  es necesaria una labor de formación integral y personal,  paciente, optimista, responsable;  día a día y en el tiempo.  tarea de formación centrada en el ejercicio de las capacidades de conocer, valorar, decidir y obrar, propias de todo ser humano. 

 

El despliegue de estas operaciones se concreta en el Currículo CES  a través de cuatro actividades educativas: trabajo bien hecho, disciplina, solución de problemas e investigación. ahora bien, para que la ejecución de estas actividades educativas por parte del estudiante lo acerque a la meta de madurez propuesta,  deben ser realizadas con la mayor perfección posible de que sea capaz cada uno.  "Sólo lo bien hecho educa":  lo deficiente,  lo mal hecho,  no es causa sino ocación para crecer,  para ser mejor,  para madurar.

 

Finalmente,  en el 2012,  la inspiración a la Obra Bien Hecha,  acabada,  que pueda ser decorosamente ofrecida a Dios,  a los padres,  a los estudiantes,  a la sociedad,  caracterizará nuestro trabajo-bien-hecho.  Es una promesa.  Pido al Espíritu Santo que nos ayude a cumplirla.

 

GERMÁN MILLÁN FRANCO

El Rector

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