mar
24
ene
2012
"Si la educación es preparación para la vida, en muchos sentidos es preparación para una vida de trabajo. Todos los educadores deberían preparar a los jóvenes para una vida marcada por el buen trabajo" (Howard Gardner)
En el CES educamos para la edad madura. Educamos a los niños y a los adolescentes para que lleguen a ser personas con madurez de juicio, madurez de la afectividad y madurez en la acción.
Madurez de juicio para tener plena conciencia de las propias capacidades y limitaciones; de los deberes y de la misión en el mundo, y de los medios para llevarla a término. Madurez en la afectividad para ser responsables, leales, recios, con virtudes que les faciliten el ejercicio de la libertad; afrontando las concecuencias que se deriven de sus propias decisiones. Madurez en la acción: con una conducta clara, coherente y consistente, que los demás puedan comprender.
Todo esto no se adquiere de un modo espontáneo; es necesaria una labor de formación integral y personal, paciente, optimista, responsable; día a día y en el tiempo. tarea de formación centrada en el ejercicio de las capacidades de conocer, valorar, decidir y obrar, propias de todo ser humano.
El despliegue de estas operaciones se concreta en el Currículo CES a través de cuatro actividades educativas: trabajo bien hecho, disciplina, solución de problemas e investigación. ahora bien, para que la ejecución de estas actividades educativas por parte del estudiante lo acerque a la meta de madurez propuesta, deben ser realizadas con la mayor perfección posible de que sea capaz cada uno. "Sólo lo bien hecho educa": lo deficiente, lo mal hecho, no es causa sino ocación para crecer, para ser mejor, para madurar.
Finalmente, en el 2012, la inspiración a la Obra Bien Hecha, acabada, que pueda ser decorosamente ofrecida a Dios, a los padres, a los estudiantes, a la sociedad, caracterizará nuestro trabajo-bien-hecho. Es una promesa. Pido al Espíritu Santo que nos ayude a cumplirla.
GERMÁN MILLÁN FRANCO
El Rector